7 de febrero de 2012

MECANISMOS DE INFILTRACIÓN. Sobre algunos peligros y resguardos de nuestro mapudugun

Llama poderosamente la atención cómo muchos de los elementos propios de nuestra cultura y conocimiento, sobre cuyos asuntos –como nación- no hemos mandatado a persona o institución alguna respecto de su uso, se estén publicitando a diestra y principalmente a siniestra para los más variados fines, que responden a intereses y negocios particulares y con auspicio estatal.

Especial preocupación debe generarnos lo propagandístico en relación a nuestro mapuduzugun. Que, al alero de una supuesta agonía, hoy por hoy, cobijados de elementos coyunturales ajenos, aparecen innumerables enunciados, slogan y convocatorias con aparente finalidad revitalizante y reivindicativa … para su oficialización y uso, incluso como un derecho para sectores “populares”, seguramente referido al mundo de los trabajadores y estudiantes chilenos y solidarios con la causa mapuche en su conjunto. Sin embargo, aquí cabe hacer una distinción muy importante, pues una cosa es la solidaridad y otra muy distinta es la “apropiación” por parte de los “amigos” de los elementos esenciales propiamente mapuche en un contexto de lucha como el que vivimos; más cuando aquellos en su mayoría siempre nos han planteado honestamente que su apoyo es incondicional… pero no para enseñarles o aprender la lengua, que es asunto “de ustedes” nos dicen o que “nosotros siempre seremos wigka”, y eso, es así.

Lo anterior –sin embargo- no parece ser lo más grave desde el punto de vista de las aplicaciones y consecuencias que viene arrastrando la situación de manipulación de nuestro mapuduzugun ya no tan solo como producto de la invasión, sino especialmente como “mecanismo de sobrevivencia” para ciertos personajes con algún dominio de la lengua, dominio que se pone a disposición –incluso- de los servicios de inteligencias policiales o de la propia agencia nacional de inteligencia (ANI). Sin ir más lejos, en la misma intendencia de “la Araucanía” y bajo las órdenes del Intendente Andrés Molina se ha puesto un personaje que la ATM ya ha cuestionado públicamente ... ver: http://www.mapuexpress.net/content/publications/print.php?id=602 ... entre cuyas funciones ha estado el ”generar acercamiento cultural” mediante protocolo mapuche a través del mapuduzugun con determinados ex líderes mapuche pertenecientes a territorios movilizados con el propósito de bajar las movilizaciones, generar rumor y finalmente dividir; protocolo claramente acompañado de “plata fresca” que condiciona su frecuencia y alimenta literalmente ciertas necesidades al menos por algún tiempo. Hechos como estos, donde el alcance de las actuaciones “individuales” puede tener consecuencias en la propia lucha nacional mapuche, no parecen tener la más mínima atención de los promotores de campañas de “salvataje del mapuduzugun”, a cuyas redes muy probablemente pertenece este tipo de individuos.

Desde las acciones de movilización territorial desarrollados se ha podido comprobar la incorporación de personas con dominio del mapuduzugun específicamente en Carabineros e investigaciones (PDI), así por ejemplo, respecto de las intercepciones telefónicas, -para comprobarlas- se les ha urdido situaciones ficticias y se ha observado sus actuaciones. Aquello hace preguntarnos respecto de la masividad e instantaneidad de respuesta de los órganos de represivos del estado para con las movilizaciones reales de la nación mapuche, y cuyos acuerdos o resoluciones se hayan tomado en nuestra lengua propia; también sobre las limitaciones, alcances, resguardos y precauciones de gente nuestra –especialmente profesionales hablantes del mapudugun- en su actuación frente a lo que se reivindica y concuerda con el estado, especialmente en materia legal, donde ningún tipo de consulta ha existido a las organizaciones institucionales propias del pueblo mapuche.

Para todo mapuche, el mapuzugun no se reivindica ni revitaliza gritando consignas en wigkadugun por las calles de las ciudades, sino practicándolo (wvnvlniegerpule) en cada momento y espacio propio o ajeno; y si se considera parte de la “deuda histórica” estatal hacia nuestra nación, plantéese de ese modo y háblese de los mecanismos de pago con claridad.

FEBRERO DE 2012